Las características raciales del cerdo ibérico lo hacen sinónimo a la tradición gastronómica y cultural de España. Incluso Cervantes en su obra de arte ”Don Quijote” abala cómo Dulcinea tenia “la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha”. Considerado por muchos como el tesoro de la cocina meditarránea por su sabor inigualable, el jamón ibérico de bellota cobra protagonismo cada vez más por sus beneficiosas cualidades nutritivas.
Gracias a las bellotas a cuya base se alimentan los cerdo ibéricos, sus carnes se hacen ricas en ácidos monoinsaturados, ácidos oleicos y sustancias antioxidantes que disminuyen el nivel de colesterol y previenen casos de cardiopatía. Además, el nivel medio bajo de calorías, le hacen apropiado para participar en dietas especializadas.